Evangelio de HOY 22-5-2026

 Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:

«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».


Él le contestó:

«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».


Jesús le dice:

«Apacienta mis corderos».


Por segunda vez le pregunta:

«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».


Él le contesta:

«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».


Él le dice:

«Pastorea mis ovejas».


Por tercera vez le pregunta:

«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».


Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:

«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».


Jesús le dice:

«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».


Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:

«Sígueme».


La correspondencia teológica y espiritual entre San  Juan 21:17 y los Salmos 95 y 96 se fundamenta en la metáfora del Buen Pastor y la misión pastoral universal que Jesús le encomienda a Pedro. En el Nuevo Testamento, Jesucristo se revela como la personificación directa y el cumplimiento del Dios Pastor que cantaban estos salmos en el Antiguo Testamento.  1. La metáfora del Pastor y el rebaño El Salmo 95:7 declara explícitamente: "Porque él es nuestro Dios; nosotros, el pueblo de su prado y las ovejas de su mano".Juan 21:17 muestra a Jesús asumiendo esa total autoridad divina al ordenarle a Pedro por tercera vez: "Apacienta mis ovejas".Vínculo: Las ovejas que en el Salmo 95 pertenecen exclusivamente a Dios, en Juan 21 son llamadas por Jesús "mis ovejas", demostrando su identidad divina y delegando su cuidado terrenal a la Iglesia.  2. Escuchar la voz del Pastor frente a la dureza del corazón .El Salmo 95:7-8 advierte solemnemente: "Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón". Juan 21:17 relata que "Pedro se entristeció" ante la confrontación insistente de Jesús. Sin embargo, en lugar de endurecerse o rebelarse como el Israel del desierto, Pedro responde con humildad, quebrantamiento y amor sincero: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo".Vínculo: Pedro ejemplifica la actitud correcta que exige el salmo: ablandar el corazón, escuchar la voz correctora del Maestro y someterse a su guía.


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